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jueves, 30 de enero de 2014

Intimidad con Dios te da dirección




La única forma de poder estar tranquilos en el camino que tomamos o en las decisiones que enfrentamos cada día, es solo luego de haber tenido intimidad con Dios.

Ora a Dios, entrega tu vida y tus decisiones en sus manos pídele sabiduría y el te inspirará en lo que debes hacer te animará en tu interior a tomar buenas decisiones para llenarte de paz y victoria.

(1 Crónicas 16:11) “Buscad a Jehová y su poder; Buscad su rostro continuamente.”

(Salmos 27:8) “Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová;”

(Salmos 105:4) “Buscad a Jehová y su poder; Buscad siempre su rostro.”

jueves, 23 de enero de 2014

Dios es mi ayuda

Foto Archivo
"Pero Dios es mi socorro; el Señor es quien me sostiene..." (Salmos 54:4 NVI)
 
Temprano meditaba en esta Palabra de Dios. La misma se encuentra en el libro de los Salmos, Capitulo 54, Versiculo 4. En este Salmo, se nos habla de la protección ante nuestros enemigos. 
 
Realmente, nuestro Dios tiene varias actitudes, lo que nos lleva a demostrar su profundo amor paternal hacia nosotros sus hijos, quienes lo seguimos y amamos día a día. Dios es nuestro guardador, es nuestro sanador, nuestro sustento, nuestro abrigo y muy sobretodo es nuestro socorro y pronto auxilio en medio de los problemas y situaciones que vivimos en nuestro caminar, por ésta vida que sabemos es temporal.
 
Es así, como durante nuestro transitar temporal por este mundo, debemos comprender que ante todas las situaciones de la vida por muy dificiles que parezcan, Dios nos invita a entender que mientras nos sujetemos a ÉL y a su Palabra, ÉL sera nuestro socorro.
 
Que la mano de Dios nos sostenga cada día.
 
Amen.

jueves, 16 de enero de 2014

EL OCUPARSE DE LA CARNE ES MUERTE, PERO EL OCUPARSE DEL ESPÍRITU ES VIDA


EL OCUPARSE DE LA CARNE ES MUERTE, PERO EL OCUPARSE DEL ESPÍRITU ES VIDA…” (Romanos 8:6)

Algunos de nosotros estamos tan determinados en probar la existencia de Dios, que perdemos todo el concepto de la fe. El Señor no puede ser demostrado o explicado. En el análisis final, sólo se le ha conocido por fe – y la fe reta el entendimiento. Si la salvación se basara en el cociente intelectual, la mayoría de nosotros no tendría la más mínima posibilidad de salvarnos. Pero Dios lo diseño así para que “(E)[el] que… por torpe que sea, no se extraviará” y niños puedan “…entrar(éis) en el Reino de los Cielos” (Mateo 18:3b).

Generalmente, nuestras luchas más duras surgen por querer explicaciones y pruebas. Por eso, Pablo dijo: “El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del espíritu es vida…” (Romanos 8:6). El Señor está buscando a personas que simplemente le tomen por su Palabra. Cuando las encuentra, las usa en gran medida y les recompensa enormemente.

Él encontró en el Antiguo Testamento a un hombre llamado Abram y le llamó su amigo (ver 2 Crónicas 20:7b). ¿Fue así porque Abraham era perfecto? Apenas; no sólo una, sino dos veces mintió diciendo que su mujer era su hermana. Y cuando Dios le dijo que dejara a sus familiares, ¡él decidió llevarse a su sobrino y su suegro! Pero una cosa que tenía a su favor era que “Abram creyó al Señor y le fue contado por justicia” (Génesis 15:6). ¡La fe te da con Dios un “cheque por cobrar”!

Hebreos, capítulo 11 hace la crónica de una lista de personas que recibieron bendiciones por medio de su fe. Igual que el dinero en el mundo natural, la fe es el cambio utilizado en el Reino de Dios. Desafía la razón, transciende el sentimiento, y cada vez tiene resultados. Por lo tanto, ¡empieza hoy a usar tu fe!

Fuente:  http://www.devocionalescristianos.org/2014/01/el-ocuparse-de-la-carne-es-muerte-pero-el-ocuparse-del-espiritu-es-vida.html

jueves, 9 de enero de 2014

3 TREMENDOS BENEFICIOS DE CULTIVAR UNA PERCEPCIÓN MAS GRANDE DE DIOS


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“…LO QUE HEMOS OIDO,… VISTO…,… CONTEMPLADO, Y PALPARON NUESTRAS MANOS…, ESO OS ANUNCIAMOS…” (1 Juan 1:1b,3b)

Cultivar una percepción más grande de la Presencia de Dios aporta tres beneficios tremendos:

(1) Compañía

Llegados a cierto punto, todos nos damos cuenta de que la compañía humana es limitada; nuestros mejores amigos no pueden estar siempre a nuestro lado. Se mudan, desaparecen, o mueren. Algunas veces no nos entienden. A veces no son leales. Si tratas de satisfacer todas tus necesidades de compañía a través de otros, no importa lo maravillosos que sean, te espera una vida llena de frustraciones. Pero, “…(a)[A]migo(s) hay más unido(s) que un hermano (Proverbios 18:24b). Y como Él “.fue tentado en todo según nuestra semejanza… (Hebreos 4:15b), nos entiende totalmente. Juan dice (parafraseado) que este Amigo, Quien puede “ser oído, visto y tocado”, siempre nos escucha, se comunica con nosotros, nos expresa su afecto, es paciente con nosotros, nos perdona cuando le ofendamos, y sigue a nuestro lado aunque le ignoremos por largos períodos de tiempo.

(2) Confianza

Tu “viaje” no va a estar libre de tormentas, ni el de nadie… Pero la percepción de la Presencia de Dios te capacitará para enfrentar esas tormentas, estando confiado en que la vida no te va a “arrojar” nada que no puedas manejar con la fuerza de Dios.

(3) Compasión

Cuanto más tiempo pases con Cristo, más te parecerás a Él. Mira lo que le ocurrió a Juan. Como discípulo joven, quiso destruir un pueblo porque algunos de sus habitantes no querían que Jesús estuviera allí (ver Lucas 9:54). Pero después de toda una vida en la Presencia de Dios, escribió: “El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor” (1 Juan 4:8).

martes, 7 de enero de 2014

DÍA DE ESPERANZA


Tal vez no lograste lo que querías durante todo el año, hubo fracasos, caídas, tropiezos y piensas que no existirá diferencia alguna entre el año que se va y el que viene. Pero no tienes por qué pensar eso, la esperanza es la expectativa de que lo que se desea se puede lograr, de que todo saldrá bien, que sí existe un futuro mejor.

Como nos dice la Biblia, “somos salvados por la esperanza”. Jamás hemos necesitado estar tan llenos de esperanza como hoy en día. Ésta se eleva sobre la situación económica más difícil, sobre los problemas en la familia, el matrimonio, la percepción de que los valores de nuestra sociedad se van deteriorando.

Si tú tienes esperanza, inspirarás a otras personas también a tenerla. Mantén la tuya y contágiala porque nada la derrota.

Seguramente escuchaste ese viejo dicho que dice: “donde hay vida, hay esperanza”; pero hay otro mejor “donde hay esperanza, hay vida”. Tú nunca serás vencido, nunca serás derrotado, si jamás la pierdes. Es Dios quien da poder, cuando Él llega a tu corazón, la esperanza también lo hará.

Ten ésto en mente cuando estés agobiado con las dificultades, las tristezas, las enfermedades y los problemas, la esperanza que Dios da, es una esperanza auténtica, que salva, no es ciega ni egoísta. Recuerda que como la primavera, la esperanza siempre vuelve.

¡Esperanza! Di como el último pensamiento antes de acostarse, repítelo como el primer pensamiento en la mañana.

Lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio celestial que Dios nos llama a recibir” Filipenses 3:13

Hoy te invito a dejar atrás todo lo malo que te sucedió éste año, deja que la esperanza que Dios te ofrece, renueve y despierte tus sueños. Te aseguro que lo que Dios tiene para ti es maravilloso.

Si hoy estás con vida, es porque aún hay esperanza y Dios quiere hacer real cada uno de tus sueños.

Comienza a explotar tu potencial, con fe comienza el nuevo año dando lo mejor de ti.

Autora: Telma Céspedes


lunes, 16 de diciembre de 2013

CRISTIANO TRATA CON ESE ASUNTO AHORA




EL LIGERO NO PODRÁ HUIR, AL FUERTE NO LE AYUDARÁ SU FUERZA NI EL VALIENTE LIBRARÁ SU VIDA” (Amós 2:14)

Es lamentable, pero los problemas no se resuelven de forma mágica solo porque te niegas a tratar con ellos. De hecho, se multiplican; y por mucho que corras, no podrás escapar de ellos. En palabras de Kristin Armstrong: “Nos hacemos expertos corredores… Tratamos de huir de nuestro dolor, de nuestro pasado y de nuestros problemas; pero no podemos escapar, ni escondernos, ni evadir las cosas para siempre. Llegará el momento en que nuestro ritmo se desacelere y esa “basura acumulada” nos perseguirá a toda velocidad. Durante el tiempo de nuestra huida, todas esas cosas se han convertido en una bola de nieve que va rodando y alcanzando cada vez mayor tamaño y velocidad. Si no somos valientes para enfrentarla cuando es pequeña, más tarde nos atropellará. Ha llegado la hora de tratar con esos asuntos… por muy rápido y fuerte que seas, no puedes posponerlo más”.

Entonces, ¿de qué estás huyendo hoy? ¿Qué cosas te hacen perder las fuerzas? Decídete a tratar con ellas ahora mismo. Si pasas un solo día más huyendo, le estarás dando “cabida al diablo” (Efesios 4:27 CST); no lo hagas. No importa que te hayas equivocado antes, “…la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7). Ya se trate de un hábito pertinaz, o de alguien a quien temes enfrentar, “agarra al toro por los cuernos”. Esas cosas que te están persiguiendo perderán su fuerza cuando las enfrentes en el nombre de Jesús. Dijo Pablo: “…Habiendo acabado todo, estar firmes” (Efesios 6:13). Podrás hacerlo con el poder de Dios, no en tus fuerzas.

viernes, 13 de diciembre de 2013

¿SOMOS INMUNES FRENTE A LA NAVIDAD?



En algunos países de tradición cristiana puede observarse que los preparativos de la Navidad comienzan muy temprano. Por ejemplo, particularmente en un país de Europa Central pueden verse desde mediados de septiembre algunos productos típicos en los estantes de los supermercados, que sugieren que la Navidad se acerca. En los sucesivos meses, esa aparición tímida de figuras y personajes “navideños” se va transformando en el centro de atención del consumidor. En los programas radiales es posible escuchar al locutor hacer la cuenta regresiva –con más de un mes de anticipación– de los días que faltan para la celebración de dicha festividad.
Tanto derroche de personajes de chocolate y mazapán pareciera no significar debidamente la Navidad, ya que paradójicamente, esa sociedad preocupada por cumplir con todas las tradiciones, se encuentra inmune al verdadero significado de la Navidad. ¿Será tal vez que el exceso sin significado inmuniza?
Contrariamente al ejemplo anterior pueden verse en otras latitudes del mundo personas que, con marcado desinterés, festejan la Navidad solo porque así lo indica el calendario.
Sea por exceso o por desidia, muchas personas se están perdiendo de festejar y disfrutar el verdadero significado de la Navidad.
Pero el ángel les dijo: No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:10-11, NVI). ¡Cuán confortantes son las palabras de esta cita bíblica! En ellas podemos encontrar claramente el verdadero sentido de la Navidad: El nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Y no solo eso, sino que también podemos ver todos los beneficios que trajo a la humanidad: buenas noticias, alegría, salvación…
Probablemente nos encontremos inmunes al mensaje de Navidad, pues después de haber escuchado tantas veces las mismas frases –sin conocer de manera personal su significado–, se nos han hecho huecas. Pero hay buenas noticias para todo aquel que quiera volver a descubrir la importancia de esta festividad. Jesús, el Hijo de Dios, nació, vivió, murió y resucitó para que toda la humanidad tenga vida y en abundancia: …yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Juan 10:10, NVI). Ese bienestar interior que todos anhelamos es la vida abundante que Jesús nos ofrece; Él hace posible que todo alrededor nuestro vuelva a tener sentido, aún aquello que creíamos perdido. Él puede restaurarnos de ese estado de resistencia –muchas veces infundado– que teníamos a las cosas de Dios.
Simplemente tenemos que acercarnos a Jesús con un corazón sincero y decirle que reconocemos que hemos vivido sin Él y por lo tanto estábamos alejados de Dios a causa del pecado. Los brazos del Hijo de Dios están abiertos para recibir a todo aquel que se arrepiente de corazón y le entrega su vida. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3: 16, NVI).
Creer en Jesús es la clave para que la Navidad vuelva a tener significado.

Patricia Götz