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jueves, 16 de enero de 2014

EL OCUPARSE DE LA CARNE ES MUERTE, PERO EL OCUPARSE DEL ESPÍRITU ES VIDA


EL OCUPARSE DE LA CARNE ES MUERTE, PERO EL OCUPARSE DEL ESPÍRITU ES VIDA…” (Romanos 8:6)

Algunos de nosotros estamos tan determinados en probar la existencia de Dios, que perdemos todo el concepto de la fe. El Señor no puede ser demostrado o explicado. En el análisis final, sólo se le ha conocido por fe – y la fe reta el entendimiento. Si la salvación se basara en el cociente intelectual, la mayoría de nosotros no tendría la más mínima posibilidad de salvarnos. Pero Dios lo diseño así para que “(E)[el] que… por torpe que sea, no se extraviará” y niños puedan “…entrar(éis) en el Reino de los Cielos” (Mateo 18:3b).

Generalmente, nuestras luchas más duras surgen por querer explicaciones y pruebas. Por eso, Pablo dijo: “El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del espíritu es vida…” (Romanos 8:6). El Señor está buscando a personas que simplemente le tomen por su Palabra. Cuando las encuentra, las usa en gran medida y les recompensa enormemente.

Él encontró en el Antiguo Testamento a un hombre llamado Abram y le llamó su amigo (ver 2 Crónicas 20:7b). ¿Fue así porque Abraham era perfecto? Apenas; no sólo una, sino dos veces mintió diciendo que su mujer era su hermana. Y cuando Dios le dijo que dejara a sus familiares, ¡él decidió llevarse a su sobrino y su suegro! Pero una cosa que tenía a su favor era que “Abram creyó al Señor y le fue contado por justicia” (Génesis 15:6). ¡La fe te da con Dios un “cheque por cobrar”!

Hebreos, capítulo 11 hace la crónica de una lista de personas que recibieron bendiciones por medio de su fe. Igual que el dinero en el mundo natural, la fe es el cambio utilizado en el Reino de Dios. Desafía la razón, transciende el sentimiento, y cada vez tiene resultados. Por lo tanto, ¡empieza hoy a usar tu fe!

Fuente:  http://www.devocionalescristianos.org/2014/01/el-ocuparse-de-la-carne-es-muerte-pero-el-ocuparse-del-espiritu-es-vida.html

lunes, 13 de enero de 2014

REFLEXIÓN SOBRE LA MISERICORDIA DE DIOS


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“…NUNCA DECAYERON SUS MISERICORDIAS; NUEVAS SON CADA MAÑANA” (Lamentaciones 3:22b,23)


Al levantarte cada día, sé como esa mujer que decía: “Qué bueno que la misericordia de Dios es nueva cada mañana, ¡porque ya agoté todas las reservas de ayer!”. El Diccionario Webster define la misericordia como: ‘ternura de corazón que predispone a la persona a pasar por alto las ofensas o a tratar al ofensor mejor de lo que se merece’. ¡Ésta es la descripción de la misericordia de Dios hacia ti!

David fue un hombre que amó muchísimo al Señor; sin embargo, la lujuria se apoderó de él y le llevó a cometer adulterio, y luego a hacer que mataran al esposo de la mujer. La razón por la que David habló de la misericordia de Dios es porque ¡necesitó una buena dosis de ella! Sólo alguien que de verdad es sincero en la evaluación de sí mismo, puede decir: “Alabad al Señor, porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia” (Salmo 107:1).

Si piensas que tú eres el único responsable de tus éxitos, piénsalo de nuevo. Pablo, el más grande de los apóstoles, escribió: “…yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no habita el bien…” (Romanos 7:18). No podemos ser misericordiosos hasta que hayamos aceptado nuestra propia necesidad de misericordia – y hayamos aprendido a recibirla de parte del Señor. La verdad es que si fuéramos “perfectos”, nadie nos podría aguantar, porque exigiríamos lo mismo de los demás. Cada vez que olvidamos nuestras propias faltas, hacemos que la convivencia con nosotros se haga difícil. En esos momentos, Dios nos vuelve a recordar nuestra condición imperfecta. Él permite que nos metamos en suficientes problemas para necesitar su misericordia, mantenernos humildes, y por lo tanto, serle útiles.

La fe es una respuesta a la misericordia de Dios, es un poco dificil de entender este concepto. Pero es verdad que fe reponde siempre a su misercordia, su misericordia nos levanta y transforma para siempre. De manera tal que nunca más seremos los mismos que antes.

Fuente: http://www.devocionalescristianos.org/2014/01/reflexion-sobre-la-misericordia-de-dios.html