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jueves, 6 de febrero de 2014

La Abuela



Un pequeño muchachito estaba contándole a su abuelita cuan mal iba “todo”: la escuela, los amiguitos, problemas de salud, etc. Mientras tanto la abuela estaba horneando un pastel.

Entonces ella le preguntó a su nietecito si deseaba un bocado de algo, a lo que por supuesto él aceptó de inmediato. Sírvete un poco de harina – le dijo la abuela. ¡Uacala abuelita! -contestó el niño.

¿Entonces que te parece servirte un par de huevos crudos? “¡Ni loco! ¡Que feo!” “¿Entonces tal vez te gustaría probar un poco de aceite de cocina o de polvo de hornear?” “Abuelita, que te pasa. Todo eso es ¡Uacala!” A lo que la abuelita respondió: “En verdad, todas estas cosas se ven muy mal por sí solas.

Pero cuando todas ellas son mezcladas de manera correcta, de ellas nace un pastel delicioso.

Dios trabaja de la misma manera. Muchas veces nos preguntamos por qué Él permite que pasemos por momentos y circunstancias tan malos. Pero Dios sabe que ordenando todas estas cosas a Su manera perfecta, ¡éstas siempre obran para nuestro bien! Solamente tenemos que confiar en Él y, en su momento, las cosas malas que nos pasan se convertirán en algo maravilloso.!

A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es a los que conforme a Su proposito han sido llamados. Romanos 8:28.

lunes, 27 de enero de 2014

La Presencia de Dios



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MI PRESENCIA TE ACOMPAÑARÁ Y TE DARÉ DESCANSO” (Éxodo 33:14b)
Hay ciertas personas de quienes sacamos fuerzas sólo por estar con ellas. Su misma presenciay enfoque a la vida hacen que nos sintamos mejor. De la misma manera, cuando necesitamos ánimo y fuerza, debemos pasar tiempo con Dios. Tomar un tiempo en su Presencia es como estar en una habitación llena de perfume deleitoso. Si nos quedamos allí durante bastante tiempo, nos llevamos la “fragancia” cuando salimos. Está en nuestra ropa, en el cabello, y hasta en la misma piel.

Moisés era un hombre de oración. Él pasó muchísimo tiempo en comunión con el Señor y hablando con Él. Sabía que sin la Presencia de Dios, él no valía ni siquiera un “céntimo”. ¿Te puedes imaginar ser responsable del cuidado diario de dos millones de personas, de sacarlos de un país e introducirles en otro – a pie? ¡Es una tarea abrumadora! Y por si fuera poco, muchos pasaban el tiempo quejándose de su “suerte” en la vida y buscando defectos en Moisés. Era una situación idónea para perder la serenidad. A pesar de eso, el Señor le dijo a Moisés: mi Presencia te acompañará y te daré descanso” (Ëxodo 33:14b).

¿Te has enterado? La Presencia de Dios puede darte paz en cada situación, incluso en un lugar de trabajo difícil o en un hogar en revuelo constante. Te capacitará para mostrar amor en una situación de abuso y paciencia en medio de estrés, te ayudará a traer un cambio positivo sin tener que usar muchas palabras, y te acondicionará para que termines sintiéndote bien acerca de la manera que tratas las cosas. Así que, pasa hoy un tiempo en la Presencia de Dios.

jueves, 23 de enero de 2014

Dios es mi ayuda

Foto Archivo
"Pero Dios es mi socorro; el Señor es quien me sostiene..." (Salmos 54:4 NVI)
 
Temprano meditaba en esta Palabra de Dios. La misma se encuentra en el libro de los Salmos, Capitulo 54, Versiculo 4. En este Salmo, se nos habla de la protección ante nuestros enemigos. 
 
Realmente, nuestro Dios tiene varias actitudes, lo que nos lleva a demostrar su profundo amor paternal hacia nosotros sus hijos, quienes lo seguimos y amamos día a día. Dios es nuestro guardador, es nuestro sanador, nuestro sustento, nuestro abrigo y muy sobretodo es nuestro socorro y pronto auxilio en medio de los problemas y situaciones que vivimos en nuestro caminar, por ésta vida que sabemos es temporal.
 
Es así, como durante nuestro transitar temporal por este mundo, debemos comprender que ante todas las situaciones de la vida por muy dificiles que parezcan, Dios nos invita a entender que mientras nos sujetemos a ÉL y a su Palabra, ÉL sera nuestro socorro.
 
Que la mano de Dios nos sostenga cada día.
 
Amen.

jueves, 9 de enero de 2014

3 TREMENDOS BENEFICIOS DE CULTIVAR UNA PERCEPCIÓN MAS GRANDE DE DIOS


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“…LO QUE HEMOS OIDO,… VISTO…,… CONTEMPLADO, Y PALPARON NUESTRAS MANOS…, ESO OS ANUNCIAMOS…” (1 Juan 1:1b,3b)

Cultivar una percepción más grande de la Presencia de Dios aporta tres beneficios tremendos:

(1) Compañía

Llegados a cierto punto, todos nos damos cuenta de que la compañía humana es limitada; nuestros mejores amigos no pueden estar siempre a nuestro lado. Se mudan, desaparecen, o mueren. Algunas veces no nos entienden. A veces no son leales. Si tratas de satisfacer todas tus necesidades de compañía a través de otros, no importa lo maravillosos que sean, te espera una vida llena de frustraciones. Pero, “…(a)[A]migo(s) hay más unido(s) que un hermano (Proverbios 18:24b). Y como Él “.fue tentado en todo según nuestra semejanza… (Hebreos 4:15b), nos entiende totalmente. Juan dice (parafraseado) que este Amigo, Quien puede “ser oído, visto y tocado”, siempre nos escucha, se comunica con nosotros, nos expresa su afecto, es paciente con nosotros, nos perdona cuando le ofendamos, y sigue a nuestro lado aunque le ignoremos por largos períodos de tiempo.

(2) Confianza

Tu “viaje” no va a estar libre de tormentas, ni el de nadie… Pero la percepción de la Presencia de Dios te capacitará para enfrentar esas tormentas, estando confiado en que la vida no te va a “arrojar” nada que no puedas manejar con la fuerza de Dios.

(3) Compasión

Cuanto más tiempo pases con Cristo, más te parecerás a Él. Mira lo que le ocurrió a Juan. Como discípulo joven, quiso destruir un pueblo porque algunos de sus habitantes no querían que Jesús estuviera allí (ver Lucas 9:54). Pero después de toda una vida en la Presencia de Dios, escribió: “El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor” (1 Juan 4:8).

viernes, 20 de diciembre de 2013

MI DIOS ES PRINCIPE DE PAZ


¡Extienda su alfombra y dele paso al Príncipe! Él rompió los moldes existentes desde su llegada al mundo. Escogió un burrito en lugar de un corcel, una corona de espinas en vez de una real, su talante es sencillo, el vestido como el de un pastor. Habló con miles (en tres años), pero le siguen millones hasta la eternidad. Su facha no era majestuosa (Is 53.2), pero su corazón ha cautivado al mundo. Es Emmanuel, el Príncipe de Paz, el ungido del Señor, el enviado a reparar los corazones heridos, el portador de la mejor noticia. No podemos verle, pero la evidencia de sus huellas es visible en el andar de su corte redimida. Desenrolla tu alfombra (tu vida) y permítele que pase. Su paz es un Shalom preciado. ¿La deseas tú?

Hoy es difícil hablar de paz, pero los cristianos no debemos dejarnos llevar por los príncipes de este mundo (los que ven las soluciones en las guerras, los que las financian, los que las encubren). Hay también guerras que no son contra otros humanos, sino contra Dios. El maltrato al medio ambiente (pura creación de Dios), la contaminación de las aguas, la capa de ozono, en fin. Amamos la paz puesto que está en nuestro ADN; si fuimos hechos nuevas criaturas en Cristo, la paz debe regir toda obra y pensamiento de nuestros corazones. “Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo” (Col 3.15a).

A propósito, quiero compartir con ustedes esta idea. Por años hemos escuchado decir a la gente – Yo voy a la iglesia para ver si encuentro paz (o a buscar paz)-. Y nosotros, cristianos, asentimos satisfechos y damos aprobación con palmadita en el hombro y todo, como expresando con gesto piadoso nuestro contentamiento. Pero esto es falso, muy falso. A la iglesia venimos a buscar a Cristo, el Príncipe de Paz, no a la paz en sí. Nuestro singular Príncipe, anunciado por los profetas y revelado en la Palabra, es el único tesoro a buscar en la iglesia. Cuando lo encuentras, Él te da su paz, y lo demás te lo da por gracia. El evangelio lo confirma de esta manera: “Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas”. (Mt 6.33.)
 
Los conceptos de paz, sosiego, tranquilidad, amor y consuelo que muchas veces se vienen a buscar en la iglesia (en el templo en este caso), están más cercano a los estándares y patrones del mundo, que a los verdaderos motivos de Dios. Apodérese de Cristo y Él se empoderará en Ud. Busque el Reino de Dios y la paz le llegará por Su gracia.

La Palabra de Dios nos dice: “Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz”. (Col 1.19-20). Es su sangre derramada la génesis de nuestra paz, lo que nos convoca a la paz.

Dios prometió paz a su pueblo. Es promesa y su Palabra es firme, porque Él es siempre fiel: Dice el Señor: “Aunque cambien de lugar las montañas y se tambaleen las colinas, no cambiará mi fiel amor por ti ni vacilará mi pacto de paz. (Is 54.10). Los pactos del Señor con sus hijos siempre se cumplen.

Dios exaltó a Jesús; Él llevará los principados sobre sus hombros e inaugurará un tiempo de paz eterna para los redimidos en su sangre; mientras tanto hagamos de la paz un estandarte que le honre, que testifique en nosotros su nombre, el cual es lleno de toda gracia: Su nombre es ¡Consejero, Admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz! (Is 9.6)

¡Dios te bendiga!

Autor: : Faustino de Jesús Zamora Vargas
Fuente: http://bendicion.info/d1/es/node/190764