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martes, 18 de febrero de 2014

Bueno



Es bueno saber que hay hombres de ciencia, pero es mejor que seamos hombres y mujeres de conciencia.
Es bueno saber lo que tenemos que hacer, pero es mejor hacer lo que debemos hacer
Es bueno hacer planes y fijarse un propósito, pero es mejor llevarlos a cabo
Es bueno desear el éxito, pero es mejor realizar las cosas necesarias para lograrlo
Es bueno hacer promesas, pero es mejor cumplirlas
Es bueno tener dignidad, pero es mejor no pisar la de otros
Es bueno tenerlo todo, pero es mejor compartir con el que no tiene nada
Es bueno saberse amado y comprendido, pero es mejor amar y comprender
Es bueno procurar no fracasar, pero es mejor ayudar al fracasado
Es bueno buscar la verdad, pero es mejor hablar siempre con ella o él
¡Pero hazlo ya porque el tiempo pasa!


Salmos 25:8 Bueno y recto es Dios; Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.

Salmos 86:5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

Miqueas 6:8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

Jesús dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

lunes, 13 de enero de 2014

REFLEXIÓN SOBRE LA MISERICORDIA DE DIOS


misericordia-de-Dios-Biblia1


“…NUNCA DECAYERON SUS MISERICORDIAS; NUEVAS SON CADA MAÑANA” (Lamentaciones 3:22b,23)


Al levantarte cada día, sé como esa mujer que decía: “Qué bueno que la misericordia de Dios es nueva cada mañana, ¡porque ya agoté todas las reservas de ayer!”. El Diccionario Webster define la misericordia como: ‘ternura de corazón que predispone a la persona a pasar por alto las ofensas o a tratar al ofensor mejor de lo que se merece’. ¡Ésta es la descripción de la misericordia de Dios hacia ti!

David fue un hombre que amó muchísimo al Señor; sin embargo, la lujuria se apoderó de él y le llevó a cometer adulterio, y luego a hacer que mataran al esposo de la mujer. La razón por la que David habló de la misericordia de Dios es porque ¡necesitó una buena dosis de ella! Sólo alguien que de verdad es sincero en la evaluación de sí mismo, puede decir: “Alabad al Señor, porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia” (Salmo 107:1).

Si piensas que tú eres el único responsable de tus éxitos, piénsalo de nuevo. Pablo, el más grande de los apóstoles, escribió: “…yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no habita el bien…” (Romanos 7:18). No podemos ser misericordiosos hasta que hayamos aceptado nuestra propia necesidad de misericordia – y hayamos aprendido a recibirla de parte del Señor. La verdad es que si fuéramos “perfectos”, nadie nos podría aguantar, porque exigiríamos lo mismo de los demás. Cada vez que olvidamos nuestras propias faltas, hacemos que la convivencia con nosotros se haga difícil. En esos momentos, Dios nos vuelve a recordar nuestra condición imperfecta. Él permite que nos metamos en suficientes problemas para necesitar su misericordia, mantenernos humildes, y por lo tanto, serle útiles.

La fe es una respuesta a la misericordia de Dios, es un poco dificil de entender este concepto. Pero es verdad que fe reponde siempre a su misercordia, su misericordia nos levanta y transforma para siempre. De manera tal que nunca más seremos los mismos que antes.

Fuente: http://www.devocionalescristianos.org/2014/01/reflexion-sobre-la-misericordia-de-dios.html