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jueves, 6 de febrero de 2014

La Abuela



Un pequeño muchachito estaba contándole a su abuelita cuan mal iba “todo”: la escuela, los amiguitos, problemas de salud, etc. Mientras tanto la abuela estaba horneando un pastel.

Entonces ella le preguntó a su nietecito si deseaba un bocado de algo, a lo que por supuesto él aceptó de inmediato. Sírvete un poco de harina – le dijo la abuela. ¡Uacala abuelita! -contestó el niño.

¿Entonces que te parece servirte un par de huevos crudos? “¡Ni loco! ¡Que feo!” “¿Entonces tal vez te gustaría probar un poco de aceite de cocina o de polvo de hornear?” “Abuelita, que te pasa. Todo eso es ¡Uacala!” A lo que la abuelita respondió: “En verdad, todas estas cosas se ven muy mal por sí solas.

Pero cuando todas ellas son mezcladas de manera correcta, de ellas nace un pastel delicioso.

Dios trabaja de la misma manera. Muchas veces nos preguntamos por qué Él permite que pasemos por momentos y circunstancias tan malos. Pero Dios sabe que ordenando todas estas cosas a Su manera perfecta, ¡éstas siempre obran para nuestro bien! Solamente tenemos que confiar en Él y, en su momento, las cosas malas que nos pasan se convertirán en algo maravilloso.!

A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es a los que conforme a Su proposito han sido llamados. Romanos 8:28.

viernes, 17 de enero de 2014

¿CRISTIANO TE ENCUENTRAS HOY EN EL “FUEGO DE LA PRUEBA”?


horno ardiente daniel biblia2


“NINGUNA ARMA FORJADA CONTRA TI, PROSPERARÁ…” (Isaías 54:17)
Si pudieras hablar con los tres hijos hebreos acerca de su experiencia con el Señor en el horno de fuego (ver Daniel capítulo 3), a lo mejor lo describirían así:
El fuego estaba por todas partes alrededor de nosotros. Nuestra ropa estaba en llamas, pero asombrosamente y a pesar de ello, a nuestra piel no le afectaba. No teníamos ni idea de lo que estaba pasando. Entonces, algo se movió entre las cenizas; no estábamos solos. De repente, desde el interior del fuego apareció - ¡Alguien resplandeciente! No supimos cuál era su Nombre; Él no lo dijo; no dijo nada. Pero el mero hecho de que Él estuviera allí, nos trajo mucho consuelo. Su Presencia nos protegió en medio de la crisis. Ahora bien, no queremos decir con esto que se apagó el fuego, o que disminuyera el calor. No, estaba aún ardiendo, pero el resplandor de las llamas fue excedido por el resplandor de su Presencia.
No le volvimos a ver; sólo apareció cuando lo necesitábamos. Sin embargo, una cosa es cierta: mirando hacia atrás, ¡estamos muy contentos de que nos arrastraran de la presencia del rey malvado hacia la Presencia del Justo! En su compañía aprendimos que ‘Ninguna arma forjada contra ti, prosperará, y tú condenarás toda lenguaque se levante contra ti en juicio. Ésta es la herencia de lossiervos del Señor…’ (Isaías 54:17)”.
¿Estás hoy caminando por medio de una prueba sofocante? Si es así, no estás solo – ¡Dios está contigo! ¡Anímate! Cuando Él te saque de allí, lo conocerás mejor, confiarás más en Él, y tendrás algo que decir que hará que otros quieran escucharte.